Blog de Psicología

SOBREVIVIR AL VERANO: “VUELVE” A CASA… POR VACACIONES

Llegó el verano y con ello las vacaciones de nuestros hijos. Nunca se han ido de casa, pero durante estos meses van a estar más presentes que nunca.

 

            El verano es un periodo de vacaciones más que merecido (siempre que hayan trabajado bien), que no significa ausencia de obligaciones o normas. Y es que para mantener un buen control parental, la clave es consolidar un buen sistema de normas y rutinas.

 

            Será importante, para no caer en el hastío, establecer tiempos para aquellas actividades que deben ser supervisadas o planificadas (ocio digital, lecturas, tiempos en familia, estudio…). Es mucho por organizar y por eso nos preguntamos: ¿por dónde empiezo?

 

            Para ello mi recomendación es iniciar este tiempo con una reunión familiar, donde podamos  debatir y plasmar (siempre por escrito y colocado en lugar visible) las normas específicas que hemos consensuado para este verano. Para que no te pierdas en esta tarea, te facilito unos ámbitos a tratar que te pueden servir de orientación:

 

            1.- Tiempo para la lectura: sería muy importante transmitir la lectura como parte del ocio y tiempo libre. Para ello, es necesario que seamos modelos de nuestros hijos y nos vean leyendo (nada se aprende mejor que con un buen ejemplo) y propiciar -incluso alentar- a que ellos también lean. Pensad que la lectura es el motor del aprendizaje.

 

            2.- Tiempo para el ocio: recomiendo un mínimo de planificación para que disfrutemos de un ocio de calidad. Estas actividades son el pretexto perfecto para fortalecer las relaciones en familia. Y se me ocurren:

            - Actividades relacionadas con la naturaleza: ir a la playa, acampadas, senderismo, montañismo, rutas ecológicas, visitas a parques naturales, cuidados de plantas y trabajos de jardinería, etc.

            - Actividades socioculturales: visitas a museos, exposiciones, lugares de interés histórico, cultural o artístico, etc.

            - Asistencia a espectáculos: obras de teatro, cine, conciertos musicales, circo, competiciones deportivas, etc.

            - Actividades deportivas: con especial valor para aquellas que suponen un deporte colectivo.

            - Juegos de mesa: ajedrez, parchís, cartas, damas, domino…

            - Actividades creativas: dibujo, pintura, fotografía y otras manualidades.

 

            3.- Tiempo para el descanso: somos conscientes que nuestros hijos tienen ahora mucho tiempo libre y que no siempre saben gestionarlo convenientemente. De ahí que el aburrimiento y la mala gestión del sueño sean un motivo de irritabilidad que debemos tener presente. Por este motivo aconsejo establecer unos horarios: hora de levantarse, de irse a la cama, etc. Aunque cueste posicionarnos, no nos conviene permitir cosas como: “levántate cuando quieras y acuéstate cuando te dé la gana”. Debemos establecer estas rutinas en función de la edad y de las necesidades de sueño que tengan nuestros hijos -no olvides que entre 9 y 11 horas de descanso diarias son lo aconsejable en niños de 6 a 12 años-.

 

            4.- Tiempo para colaborar en casa: colaborar, que no ayudar -porque las tareas domésticas son responsabilidad de todos y así debemos transmitirlo-. Para ello podemos elaborar un cuadrante de obligaciones para con el hogar. Vamos a aprovechar para ir instaurando hábitos y por tanto deberes domésticos. Si bien es recomendable gestionar la colaboración durante todo el año, si se tiene ya una planificación, simplemente habría que adaptarla al tiempo disponible -respetando las edades y la madurez de nuestros pequeños-. Aquí podemos entrar en: hacer la cama, poner la mesa, tirar la basura, tender una lavadora, vaciar el lavavajillas, limpiar nuestro cuarto, recoger la cocina, ejercer de ayudante de cocina, limpiar el baño, quitar el polvo, planchar, encargarse de pequeños recados, atender a nuestras mascotas, etc. Insisto en que todo habrá que adaptarlo a la edad y madurez del niño. Desde los 4 ó 5 años ya pueden tener responsabilidades domésticas -incluso antes- aunque necesiten supervisión. Ten en cuenta que lo prioritario es generar sentido de la responsabilidad más que una tarea perfectamente ejecutada. Una o dos obligaciones por día estaría bien.

 

 

            5.- Tiempo de ocio digital: entramos en uno de los ámbitos más delicados y complejos, por cuanto es motivo de conflicto en muchas familias y no necesariamente debería ser así. Nos referimos al ocio que hace referencia al uso de los videojuegos, tablets, móviles y televisión. Esta renovada forma de ocio inunda nuestros hogares y puede llegar a generar adicción. Para gestionar bien este tiempo evitando conflictos y consecuencias adictivas, dos palabras nos ayudarán a prevenirlo: racionalización y control. Sugiero enfocar este ocio como un privilegio ante el cumplimiento de las obligaciones de nuestros hijos. Privilegio que debe llegar a posteriori de la labor cumplida, y nunca antes. No puedo pasar la oportunidad de compartir con los lectores los diversos casos que atiendo en mi consulta por motivos de adicción a los videojuegos, unidos a manifestaciones de agresividad y aislamiento -es una realidad que está ahí, que como padres nos preocupa y que creo todos debemos conocer-.  Para concretar, personalmente establecería de forma genérica una hora total y máximo al día en este tiempo estival, en la que incluiría todos los dispositivos de juego -la televisión la dejamos aparte-, distribuida por la mañana o aprovechando las horas de más calor. Pero, en cualquier caso, que no interfieran en ningún otro tipo de ocio en familia, ni en los estudios ni en las tareas domésticas. Un buen momento puede ser antes del almuerzo y justo después de cumplir con las primeras obligaciones de casa. Interesa tener presente que el uso de estos dispositivos son un refuerzo muy potente y, aunque no son del agrado de muchos padres, podemos utilizarlos en beneficio de los hijos y en el nuestro propio: “¿Te has lavado los dientes?, ¿has hecho la cama y ordenado tu cuarto?, ¿has mirado el cuadrante?, ¿qué te toca hoy?... Pues cuando lo hagas tendrás tu Tiempo para los Videojuegos. Y recuerda que por la tarde no se usan y que tienes hasta las 14 horas para poder utilizarlos” - valga de ejemplo-.

            En cuanto a la televisión, un rato después de comer y un rato antes de irse a la cama suelen ser momentos propicios. Nos conviene establecer un horario con cierta flexibilidad para no caer en contradicciones.

 

            6.- Tiempo de estudio: cuando el curso escolar no ha ido todo lo bien que era de desear, es conveniente plantearse un tiempo de estudio (especialmente si han mandado tarea para verano). Habrá que repartir esos deberes y programar el trabajo. Igual no es necesario que sea diario, pero para no perder mucho el hilo del estudio, se puede alternar a razón de un día si y otro no. Dependerá de las tareas encomendadas, las pautas de los profesores o las asignaturas a recuperar -si las hubiera-.

           

            Bueno, nos quedan unos días para comenzar el mes de julio, y a partir de ahí tendremos dos meses y medio para atender a nuestros hijos y sus necesidades. Hasta el 11 de septiembre que vuelvan al colegio, podemos conseguir que ese largo tiempo de asueto sea un tiempo de calidad y bien invertido. Está en nuestras manos conseguirlo y, si os lo planteáis con interés, estas recomendaciones os serán muy útiles. Vayan poniendo día y fecha para la reunión familiar y preparen las cosas para iniciar la temporada: entre sombrillas y juguetes de playa, siempre hay espacio para hacer las cosas mejor. Como ya hemos dicho, déjenlo todo por escrito y siempre visible a los niños. Suerte y ánimo. Que disfrutéis del verano… y de vuestros hijos.

Hablar de sexo con los hijos

 

Los padres son los responsables de conseguir que sus hijos adquieran una adecuada educación sexual a través de un proceso gradual que se inicia en los primeros años de vida y pasa por la adolescencia. A lo largo de todo este proceso es importante que padres y educadores respeten la madurez y el estado evolutivo de los menores (por ejemplo, no podemos explicar del mismo modo de dónde vienen los bebés a un niño de cuatro años que a uno de siete, con independencia de que lo que queramos transmitir sea lo mismo).

Este proceso no deberá limitarse a serias conversaciones puntuales cuando los padres consideran que ha llegado el momento en que esa conversación debe tener lugar. Por el contrario, una buena educación sexual se basa en una actitud vital adecuada que permita a los menores hacer preguntas sobre el sexo cuando les surjan las dudas, puesto que es en ese momento cuando el niño o el adolescente está realmente motivado para prestar atención a la respuesta de sus padres.

Consejos a los padres para hablar de sexo con sus hijos

Las preguntas y expresiones sexuales de los hijos también generan dudas, inseguridades y sentimientos encontrados en los padres. Es importante que los progenitores sean conscientes de estas sensaciones para poder controlarlas y gestionarlas de la manera más adecuada, de forma que no influyan negativamente en la educación de sus hijos. Esto es importante porque la educación sexual no solo reside en lo que los padres dicen a los hijos, sino también en lo que callan.

Al mismo tiempo, es conveniente que los padres estén informados de las inquietudes más frecuentes sobre el sexo en función de la edad que tienen sus hijos. Esto les permitirá dar una explicación correcta y adaptada a su nivel de comprensión.

Algunos padres que se encuentran incómodos ante las dudas sexuales de sus hijos, se escudan en actitudes que expresan con frases como “con Internet ya lo saben todo”, “ya se lo explicarán en el colegio”, “a mí nadie me habló de sexo y lo aprendí solo”…, para evitar conversaciones que les pueden resultar embarazosas. Esta actitud es completamente errónea, puesto que la familia debe actuar como un filtro de la gran cantidad de información sexual que les llega a los menores, graduándola y ajustándola a los valores familiares. Las instituciones académicas son sólo colaboradores de los padres en su tarea de hablar de sexo con los hijos, puesto que la educación sexual por parte de la familia no debe ser delegada en terceros.

Algunos de los consejos que deben seguir los padres a la hora de hablar de sexo con sus hijos son:

  • Informarse sobre las dudas sexuales que tendrán los niños a lo largo de su proceso evolutivo.
  • Atender las diferencias individuales a la hora de comunicarse con cada hijo (sexo, edad, personalidad…).
  • Considerar tanto las preguntas que hacen sus hijos, como sus comportamientos de exploración y curiosidad sexual.
  • Antes de dar una respuesta a sus preguntas, indagar sobre qué es lo que saben sobre el tema.
  • Ser sinceros con ellos y hablar con naturalidad, abiertamente, y sin prejuicios.
  • Responder cuando surge la duda por parte del niño, y no cuando a los padres les viene bien, y si en ese momento no pueden explicarle el porqué, decirle cuándo van a retomar la conversación.

 

 

¿Qué es la Psicología Escolar?

¿Qué es la Psicología Escolar?

La Psicología Escolar es una rama aplicada de la psicología que se interesa por el estudio científico de la conducta de los educandos a fin de contribur al cumplimiento de los objetivos educativos y al desarrollo y bienestar físico y psíquico de aquellos. Analiza los problemas de conducta y las dificultades en los aprendizajes que se presentan en el seno de una institución educativa, para organizar y llevar a cabo la atención psicopedagógica conveniente para cada caso, para cada situación

 

Perfil del Psicólogo Escolar
El Psicólogo de la Educación es el profesional de la psicología cuyo objetivo de trabajo es la reflexión e intervención sobre el comportamiento humano, en situaciones educativas, mediante el desarrollo de las capacidades de las personas, grupos e instituciones. Se entiende el término educativo en el sentido más amplio de formación y desarrollo personal y colectivo.

El Psicólogo de la Educación desarrolla su actividad profesional principalmente en el marco de los sistemas sociales dedicados a la educación en todos sus diversos niveles y modalidades; tanto en los sistemas reglados, no reglados, formales e informales, y durante todo el ciclo vital de la persona. Así mismo, interviene en todos los procesos psicológicos que afectan al aprendizaje, o que de este se derivan, independientemente de su origen personal, grupal, social, de salud etc., responsabilizándose de las implicaciones educativas de su intervención profesional y coordinándose, si procede, con otros profesionales.

Ambitos de Actuación
El profesional de la psicología educativa interviene en los ámbitos personal, familiar, organizacional, institucional, socio-comunitario y educativo en general; con Educandos, receptores del proceso educativo, y Agentes Educativos, intervinientes directa o indirectamente en el proceso educativo.

 

 

Las normas de la casa.                                                       Asignatura pendiente en muchos hogares

 

A buen seguro, todos estamos de acuerdo en que los niños deben desarrollar responsabilidad y controles internos de su propia conducta. Las discrepancias aparecen en cómo hay que actuar para lograrlo. En algunas ocasiones, padres y madres nos comentan que ellos son partidarios de la “filosofía” educativa de no imponer a los hijos tantas reglas o normas. Evidentemente, el exceso de reglas no resulta adecuado (excederse significa pasarse), pero la falta de las mismas en el hogar hace que el entorno resulte impredecible para el niño, y esa incertidumbre sobre lo que se espera de él y sobre cómo debe comportarse es perjudicial para el desarrollo de su autonomía. Tener hábitos y normas que seguir les ayuda a interiorizar formas adecuadas de comportamiento. Cuando ponemos límites y establecemos normas no estamos interfiriendo en la necesidad de nuestros hijos de aprender a solucionar los problemas. Existen multitud de situaciones y oportunidades en las que pueden participar en la toma de decisiones familiares.

Cuando padres o madres demandan atención clínica porque existen comportamientos disruptivos en algunos de sus hijos, suele presentarse uno de los dos estilos educacionales extremos que suelen estar asociados a problemas emocionales y de conducta en los niños:

  1. Estilo permisivo de educación familiar. Apenas se establecen reglas. Se sienten culpables cuando hay que poner límites o prohibiciones. No son directos y disimulan sus órdenes, utilizando más la persuasión que la autoridad. Aparece desobediencia en sus hijos porque desconocen las normas y no saben como comportarse.
  2. Estilo autoritario de educación familiar. Los padres son muy estrictos usando demasiadas órdenes y reglas. Casi siempre se dirigen a sus hijos dando órdenes, lo cual hace, que para los niños, sea completamente irrealizable cumplirlas y, para los padres, difícil supervisarlas. Dan órdenes incluso sobre cosas insignificantes.

Por tanto, debemos tener en cuenta que hay que dar órdenes y establecer normas en su justa medida. Sin embargo, hay una condición necesaria para poder trabajar este aspecto en el hogar: la base de afecto. Cuando en la familia no existe una sólida base de afecto, apoyo y comprensión, el intento de los padres por ejercer control sobre sus hijos no tiene efecto ninguno.

Os propongo que os hagáis unas preguntas (como padres) para saber si establecéis normas y si éstas resultan eficaces o no. ¿Intentáis poner normas a vuestros hijos?; los que las ponéis, ¿son propuestas de forma clara y directa?, ¿cómo responden vuestros hijos ante esas normas?, y por último ¿aplicáis algún tipo de consecuencia como método para hacer cumplirlas?. Para saber si un niño ha interiorizado una norma debemos preguntarle. Nos sorprendería la cantidad de veces que los padres asumen que su hijo conoce una norma cuando no es así, y esto se debe a que se han expuesto de forma implícita (no directa). En un primer momento, ayuda ponerlas por escrito, ya que facilita el aprendizaje de las mismas. Con los niños más mayores (a partir de 9 o 10 años), las normas como la hora de irse a la cama, tareas escolares, ver la televisión o jugar a videojuegos, deben negociarse con ellos, pues su pensamiento más maduro les lleva a evaluar si dichas normas son justas o razonables. La capacidad de crítica también hay que fomentarla en los niños de esa edad.

Otro aspecto a tener en cuenta es si vuestro hijo responde adecuadamente a las normas. Para que exista una armonía familiar hay que poner límites a la conducta de los hijos. El objetivo es lograr el autocontrol y que el niño aprenda a discriminar qué acciones son aceptables y cuáles no.  Cuando el niño no cumple la norma o no lleva a cabo una determinada conducta, tiene que haber una consecuencia negativa, pues ese ese es el paso para que dicha conducta se convierta en regla, el establecer consecuencias negativas ante su incumplimiento. Lo que diferencia una norma de cualquier otra petición de los padres es la aplicación de consecuencias negativas de forma inmediata, consistente y firme. Además, una consecuencia negativa debe tener el efecto educativo y motivacional  para inhibir el impulso de realizar la conducta inadecuada.

Establecer normas familiares mejorará la calidad de vida familiar y fortalecerá la relación adulto-niño. Ya he comentado anteriormente que no se trata de acatar órdenes sin más. Queremos que los niños razonen las normas y participen en su establecimiento, pero el sentido común nos dice que tenemos que ayudarles  a ser responsables. Para ello, a veces, es necesario hacer uso de nuestra autoridad de padres aplicando castigos bien planteados, procurando siempre que no ocasionen ningún daño afectivo-emocional.

 

 

Juan Manuel Hoyos Espinosa de los Monteros

Psicólogo

 

 

TDHA. Un trastorno infantil que precisa una atención personalizada y profesional

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) fue descrito por primera vez por George Still en 1902. Se trata del trastorno más importante de la psiquiatría y/o psicopatología infantil y se caracteriza por un nivel de desatención que no es propio de la edad, con impulsividad e hiperactividad o sin ellas, que surge en diversas situaciones y origina perturbaciones funcionales. Es diez veces más frecuente en varones y su prevalencia en la población varía según las edades estudiadas y, sobre todo, según los criterios diagnósticos empleados existiendo grandes diferencias entre los datos epidemiológicos comunicados. Para su diagnóstico, los síntomas deben aparecer en al menos dos contextos que, por norma general, son la escuela y el hogar.En la provincia de Cádiz este trastorno es el segundo más tratado por parte de los gabinetes psicológicos, según ha constatado el Centro de Psicología y apoyo escolar Mirasol, de Cádiz. Teniendo en cuenta su prevalencia, que se encuentra entre el 3 y el 5% de los niños en edad escolar, hablamos de una media de uno a dos niños por aula. El hecho de que más de un 20% presentan problemas específicos del aprendizaje (lectura, escritura o matemáticas) hace que se precise una atención personalizada por parte de docentes, padres y profesionales acreditados como los de este centro gaditano especialista en este tipo de trastornos infantiles, que además realiza cursos específicos para padres y madres.

 

Las conductas habituales desde el nacimiento a los cinco años son, por ejemplo, la dificultad en la adquisición de hábitos de alimentación y sueño; son bebés de temperamento difícil y con baja adaptación; se caracterizan por un alto nivel de actividad, búsqueda constante de atención, rabietas y dificultad para jugar solos; falta de noción de peligro, etc

 

Su forma de interactuar con otros niños puede parecer hostil o agresiva, aunque muchas veces es el reflejo de una impulsividad que les impide medir las consecuencias de lo que van a hacer. La entrada a preescolar plantea problemas de manejo para los docentes, puesto que no siguen consignas, molestan e interrumpen a sus compañeros y les es difícil permanecer sentados. Sus interacciones sociales son generalmente demandantes, les cuesta trabajo esperar su turno y compartir, a veces son agresivos. Esto último ocasiona el rechazo por parte del grupo de iguales, quienes los aíslan; incluso, los padres de sus compañeros evitan que sus hijos interactúen con ellos fuera del ámbito escolar, de ahí la importancia de una detección precoz para que, de este modo, puedan llevar una vida normalizada fuera y dentro de las aulas.

 

Juan Carlos Mirasol

Dtor. Centro Psicológico Mirasol

 

Deberes si, deberes no

            Desde hace algunos años venimos escuchando en los diferentes medios de comunicación, en anuncios, redes sociales... la necesidad o no de realizar tareas escolares en casa. ¿Deberes sí o deberes no? Se han creado plataformas para solicitar que no se puedan mandar tareas para casa e incluso está convocada una Huelga de Deberes durante este mes de noviembre en los fines de semana promovida por la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de padres y madres del alumnado). España se sitúa en el número 1 de tasa de Fracaso Escolar de la Unión Europea. Un 19,7% de los jóvenes con edades comprendidas entre 18-24años no acaban los estudios de Secundaria. El 96% de los pediatras detectaron un aumento de las demandas por problemas de conducta en adolescentes en los últimos cinco años. Los problemas de comportamiento son una de las principales causas de consulta en las Unidades de Salud Mental.

 

            Nosotros, como Centro de Psicología y Apoyo Escolar, llevamos desde hace varios años observando un aumento en el número de casos de adolescentes con este tipo de problemas.

            Sobre la realización de los deberes plantearía la necesidad de un buen entendimiento entre la Comunidad Educativa y las familias, que dialoguen para llegar a puntos de encuentro. Por otro lado hay que poner en valor la decisión del profesorado, ellos son los que trabajan con el alumnado y son quienes conocen mejor cómo va su proceso de aprendizaje. Ellos tienen criterios sobre este tema, démosles autoridad de servicio, que falta les hace, y no se la quitemos. Los padres, en muchas ocasiones y con razón, se quejan de que mandan muchas tareas, de que las jornadas de trabajo escolar de sus hijos es muy larga, que no desconectan, que no tienen tiempo para el juego y el ocio, que no  saben explicarles ciertos conceptos, que no hay que aprender sufriendo (porqué muchos alumnos y familias, realmente “sufren” ante la presión de las tareas para casa), que los deberes son uno de los motivos del abandono escolar, que hace que el aprendizaje sea aburrido y tedioso al ser tan repetitivo y un largo etcétera. Piensen ustedes como adultos: ¿cuántos tenemos una jornada de trabajo larga? ¿Desconectamos? ¿Tenemos el tiempo libre que deseamos? ¿Nos resulta nuestro trabajo tedioso? ¿Quién no se lleva trabajo a casa alguna vez? No es que esté de acuerdo con esto, pero actualmente, es la realidad. Cuesta mucho llevar una familia adelante. No estoy diciendo que un niño deba pasar por esto, pero noto cierto sobreproteccionismo.

 

            Alguien podrá pensar. En Finlandia no mandan deberes y siempre están en los primeros puestos del informe PISA. Tienen un sistema educativo diferente, muy bueno. Ahora bien, cultura diferente, valores diferentes, familias diferentes, niños y adolescentes diferentes y el profesorado es una de las “instituciones” públicas más prestigiosas, valoradas y respetadas. Estamos pasando de exigir a nuestros hijos sus obligaciones y responsabilidades a dedicarnos a que se cumplan todos sus derechos como niños. Las tareas aportan autonomía, responsabilidad, refuerzan el aprendizaje, crean cultura del esfuerzo, inculcan valores, rutina, disciplina... en definitiva, aspectos que se están olvidando.         Imaginaros un niño que no hace tarea en casa durante toda la Educación Primaria, (entiendo por tarea, el estudio también). ¿Pensáis que afrontará adecuadamente la Educación Secundaria? No tiene hábito de estudio, no está acostumbrado...

 

            La clave de todo este debate está en la Racionalización de las Tareas; el debate no debería estar en la presencia/ausencia de deberes.  En Educación Primaria, un intervalo de entre 15-45 minutos de tarea al día no creo que afecte al niño, no creo que no tenga tiempo para jugar, para hacer otras actividades lúdicas, deporte, robótica…

 

            Por otro lado, debemos tener en cuenta a cada alumno, porque no todos aprovechan por igual la jornada escolar, no todos tienen las mismas capacidades, ni habilidades, ni motivación, ni personalidad, cada caso merece su estudio y un buen entendimiento y comunicación entre padres y profesores.            En la sociedad actual en la que vivimos y con los datos aportados al principio en relación a la tasa de fracaso escolar, al aumento de los problemas de conducta en los adolescentes...me sugiere la necesidad, que desde pequeños trabajemos la cultura del esfuerzo, la autonomía, la responsabilidad y para ello creo importante el que los niños trabajen en casa un poco. Pero eso, un poco, ajustado a sus características y necesidades. Siempre hay algo que reforzar y no creo que afecte al niño, todo lo contrario, lo irá preparando para las diferentes etapas, en relación a su formación, a las que él quiera o pueda llegar. Qué importante es que un niño se enfade porque no lleve la tarea o incluso te pida que lo levantes antes porque se le ha olvidado hacer un ejercicio.

 

Juan Carlos Mirasol

Dtor. Centro Psicológico Mirasol

 

Los Videojuegos en la infancia. Del uso al abuso

A nuestros niños les gusta mucho jugar a la videoconsola. Y no hay nada de malo en ello. Este artículo no pretende alarmar a padres que ven como sus hijos muestran mucho interés por esta práctica, sino más bien ofrecer una valiosa información para que puedan discriminar cuando sus hijos se divierten de forma normal o, por el contrario, presentan comportamientos que pueden indicar que se está abusando de los videojuegos. Hasta el momento ninguna sociedad científica relacionada con la salud mental ha establecido características definitorias de adicción a ninguna tecnología. Pero que todavía no lo hayan hecho no quiere decir que no existan estas adicciones, simplemente necesitan mas estudios confirmatorios para establecerlas como entidades diagnósticas. Es esperable que pronto se pongan al día con las nuevas tecnologías.

 

Hablemos del tiempo. ¿Cuánto tiempo debe estar un niño jugando a la videoconsola? Dependerá de varios factores: tipo de juego, momento del día, características del niño, fechas próximas a las calificaciones académicas,... Sin embargo, de forma orientativa, la mayoría de los especialistas aconsejan no sobrepasar las dos horas de juego y nunca antes de ir a dormir. Además se debe limitar  a los fines de semana y periodos vacacionales. En el caso de jugar entre semana reducir el tiempo a una hora y siempre después de las tareas escolares.Existen algunos indicios que si les prestamos atención sabremos si hay abuso del videojuego:

 

  • Pospone las tareas escolares
  • Se ausenta de las actividades escolares o eventos sociales
  • Evita actividades al aire libre
  • Comienzan los conflictos con los padres y aparecen las manipulaciones para dedicar más tiempo al videojuego
  • Ataques de ira y rabietas si se les impide seguir jugando

 

En definitiva, podemos afirmar que la actividad del videojuego puede suponer un problema si interfiere en la vida cotidiana del niño o existen consecuencias negativas en las áreas personal, escolar, social y familiar. Se requiere especial atención cuando el niño juega para aliviar el malestar que le provoca no hacerlo, es decir, experimenta nerviosismo e irritabilidad cuando pasa un periodo de tiempo sin jugar. Como ya sabemos, estos “síntomas” son los propios de cualquier adicción.¿Cuáles son las medidas que deben tomarse respecto al uso de videojuegos?. A través de una adecuada comunicación familiar estableceremos las normas y  límites adecuados al mismo tiempo que le ofrecemos al niño alternativas de ocio y tiempo libre. A continuación enumeramos algunas de las pautas de uso adecuado que consideramos claves:

 

  • Conoce las normas del etiquetado PEGI y elige junto a tus hijos los juegos teniendo en cuenta que se ajusten a sus intereses y a su nivel evolutivo (más información al final del artículo).
  • Muestra interés por los videojuegos de tus hijos.
  • Enséñales a controlar el tiempo que dedican a esta actividad.
  • No permitas que dediquen todo su tiempo libre a los videojuegos.
  • Haz que jueguen de forma sana para evitar problemas físicos.
  • Si observas que tu hijo se está poniendo nervioso o agresivo con un juego debes hacerle parar.
  • Activa los controles parentales de las videoconsolas de última generación.

 

Los videojuegos tienen también ventajas y beneficios dependiendo del juego en cuestión. Los hay muy educativos y muchos de ellos estimulan el razonamiento lógico, mejoran la agudeza visual, los actos reflejos y desarrollan la capacidad de trabajar en equipo y de enfrentarse a los retos. Todo lo expuesto anteriormente nos hace llegar a la conclusión de que los videojuegos pueden disfrutarse, e incluso usarse con fines educativos, pero al mismo tiempo hay que permanecer vigilantes, pues muchos de ellos están fabricados de forma que resulten adictivos. Para finalizar, os facilito un enlace sobre el etiquetado PEGI que os ayudará a saber en todo momento que tipo de contenidos aparecen en los videojuegos según el etiquetado de edad recomendada. Si le dedicáis un rato a informaros sobre este etiquetado, a buen seguro tomaréis conciencia de la importancia que tiene que un niño de ocho años no juegue a un videojuego etiquetado para mayores de dieciséis.

 

http://www.pegi.info/es/index/id/96/

 

Juan Manuel Hoyos Espinosa de los Monteros, Psicólogo

 

Whatsapp y Colegio

Trabajo en un colegio y tengo a mis hijos escolarizados en otro. Cada día que pasa observo cómo se utiliza de manera incorrecta esta aplicación, que usada de forma adecuada tiene sus ventajas y nos facilita nuestra labor como padres y madres en la educación de nuestros hijos.

            Crear un grupo de WhatsApp de la clase tiene sus ventajas: intercambiar información sobre reuniones, cumpleaños, trabajos de grupo, noticias del cole, fotografiás de excursiones, etc. Hasta aquí todo bien. Luego, llegan los enredos, las discusiones y los malos rollos. Vamos a empezar la casa por los cimientos: ¿Quién crea el grupo?, ¿Qué responsabilidad tiene el administrador?           Nosotros recomendamos que sea el/la delegado/a de clase quien en la reunión de principio de curso que las familias tienen con la tutora  exponga la finalidad y cometido del grupo, y que por supuesto se establezcan una serie de normas para su buen funcionamiento. ¿Os acordáis de los foros? al solicitar la admisión en el foro te comprometías a cumplir con una serie de normas, si no las cumplías los administradores te llamaban la atención, te borraban el mensaje y, si continuabas infringiendo las normas, te expulsaban. Recomendamos que la figura del administrador actúe como tal, que no sea un mero espectador.

            A partir de aquí hablamos de la finalidad del grupo de padres de la clase, que es la de aportar información útil sobre tu hijo o la clase. El cometido del grupo no es ser la agenda escolar ; de sobra sabemos que nuestros hijos deben aprender a asumir sus responsabilidades y la primera, o una de ellas, es la de apuntar en la agenda la tarea, los exámenes, trabajos, etc. En segundo lugar, acordarse de traer a casa el material necesario. Si esto lo hacemos por ellos o lo subsanamos por el WhatsApp que alguien me diga en qué estamos ayudando a nuestros hijos; ¿en llevar siempre hecha la tarea? ¿Para qué se va a preocupar de apuntar la tarea o llevarse el libro a casa?

            El grupo de WhatsApp no es lugar para hacer críticas al profesorado, ni al centro escolar. Hay otros procedimientos para dar nuestras opiniones o quejas. Se realizan muchas críticas (generalmente destructivas), se siembran dudas, se lanzan rumores e incluso a veces pretendemos solucionar los problemas de ámbito académico por esta vía.

            Para que nos quede muy claro, a modo de síntesis, cito algunos consejos para un buen uso de la herramienta, porque si os paráis a pensar, el problema no es la herramienta sino del mal uso que se le está dando.

  • El objetivo es intercambiar información útil sobre tu hijo y el grupo-clase. Si no tienes nada positivo, útil e interesante, mejor no escribas nada.
  • Respeta a los demás y a su intimidad. No lo que escribas ahí se queda.
  • No escribas lo que no dirías a la cara.
  • No te conviertas en la agenda de tu hijo.
  • Ante el mal uso del grupo, no dudes en mostrar tu disconformidad.
  • Si tus intentos no ven la luz y se sigue haciendo un mal uso, salte del grupo. A veces es la mejor opción.
  • Evita comentar rumores. El rumor es una construcción grupal que se retroalimenta.
  • No compartas en el grupo contenidos que atenten contra la privacidad de nadie ni seais ofensivos hacia otros.
  • Si tienes algún problema escolar, habla con el tutor/a o con la dirección del centro; en definitiva, hazlo cara a cara.

 

            Los problemas relacionados con los grupos de WhatsApp de padres/madres de la clase de x curso se están viendo claramente, todos podríamos poner ejemplos o todos los vivimos diariamente.        Pero la pregunta sería; ¿Qué hacemos? ¿Somos meros espectadores? Ya que tenemos la información vamos a intentar entre todos que se de un buen uso de esta herramienta y, si no podemos conseguirlo, abandonemos el grupo.

            Para terminar mi artículo os invito a una reflexión. Es un hecho real. Mi hija tiene solo 8 años y el otro día me refiere mi mujer que han creado un grupo de WhatsApp (me imagino que los mismos padres-madres del colegio) para que nuestros hijos/as chateen. Mi respuesta os la podéis imaginar. Si los adultos, con toda nuestra “supuesta” madurez, no sabemos hacer un buen uso, imagínense un niño/a. Solo diré una última cosa: estamos interviniendo ya en los centro escolares, a modo de prevención, en el uso de este tipo de aplicaciones (WhatsApp, Instagram, Facebook, etc), en primer lugar como prevención del ciberbullying y en segundo lugar,  por conflictividad como consecuencia de estas aplicaciones en niños de 10/11 años. ¿Qué podrían hacer y en cuantos porblemas se podrían ver metidos con un móvil en sus manos a estas edades?.

 

Juan Carlos Mirasol

Psicólogo

 

Uso del móvil en menores. Datos y reflexiones

El teléfono móvil se ha impuesto como el chico más popular del instituto. Pero, ¿qué está ocurriendo en los colegios?. Yo puedo tener mis impresiones al respecto, aunque en este caso prefiero ampararme en el dato que nos ofrece la AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación). Casi la mitad de los niños de 6 a 11 años tiene un móvil. Y la media de edad sigue bajando. La edad mínima recomendada para entregarle al menor dicho dispositivo se sitúa entre los 12 y los 13 años. Y no será por falta de consenso entre los profesionales que, de algún modo, nos dedicamos a salvaguardar la salud y el bienestar infanto-juvenil. Además, el criterio de la edad no debiera ser el único a la hora de tomar tan delicada decisión. Existe otro factor que los padres no suelen tener muy en cuenta. Se trata del grado de madurez del niño, pues existe una gran variabilidad de la misma en la etapa preadolescente.

 

Es evidente que, ni debemos, ni podemos dar la espalda a las cada vez “menos nuevas” tecnologías. No podemos porque estamos ante generaciones de nativos digitales, y no debemos porque las tecnologías no son perjudiciales en sí mismas. Es más, constituye un gran progreso de la humanidad, y no seré yo quien le ponga pegas a algo que uso constantemente y me facilita tanto mi quehacer diario. Pero si asumimos que existe el mal uso en los adultos, es obvio que hay que hablar de precauciones y recomendaciones para los niños y adolescentes. Los menores de 2 años no deben tener contacto con ningún tipo de tecnología; de 3 a 5 años es asumible una hora al día de contacto; y de 6 a 18 años dos horas de uso es razonable. Estas recomendaciones no se han establecido caprichosamente ni pretenden ser alarmistas. Pero hay una realidad: la exposición excesiva a la tecnología, y más concretamente el efecto de las radiaciones electromagnéticas de los teléfonos móviles, afecta en mayor medida a los menores. Según la OMS los niños son más sensibles a estos agentes y existe riesgo de contracción de enfermedades. Algunas de las consecuencias de la exposición excesiva a dispositivos móviles y otras tecnologías son: alteraciones en el desarrollo cerebral, retraso en el desarrollo, alteraciones del sueño, obesidad infantil, adicción, conducta agresiva y problemas en el desarrollo social. Como se puede observar, la palabra desarrollo aparece siempre que relacionamos niños y salud, y ciertos procesos alterados son irreversibles una vez llegada la edad adulta.

 

Si el niño observa que a su alrededor todos llevan móviles, obviamente, quiere uno. Cuando los padres se encuentran en plena lucha con su hijo/a  de 8 o 9 años para alargar en el tiempo la compra del susodicho, éstos corren el riesgo de caer en el error del “doble mensaje”, que consiste en criticar y llevar a efecto, por ejemplo, critico que la gente mantiene largas conversaciones telefónicas y luego mi hijo/a me ve haciéndolo a mí todos los días. Siempre conviene recordar que los niños imitan lo que ven y los padres son los principales modelos a seguir. ¿Sabéis cual es el argumento más utilizado por los niños que, además, es muy eficaz para que los padres por fin pierdan la batalla? “No me entero de nada de lo que pasa....mis amigos todos lo tienen y se comunican por whatsapp”. Atención, redobles......”que sepáis que me siento desplazado”. Ya se ha creado la necesidad en un niño de 9 años de tener un móvil. Y una vez comprado o en proceso de compra, ese padre o esa madre tiene que ajustar sus ideas para que desaparezca esa disonancia incómoda. Y empieza a generar pensamientos del tipo: “bueno, así lo tengo localizado...y si le ocurre algo puede llamarnos”. Ya se ha creado también la necesidad en los padres.

 

Como la realidad nos muestra que es muy probable que progresivamente siga extendiéndose el uso del móvil en niños menores de 12 años, al menos vamos a tener en cuenta los riesgos y peligros a los que se exponen estos niños. La policía, que es gran conocedora de los delitos telemáticos que se cometen en internet por parte de adultos y de los mismos menores, ha elaborado un modelo de contrato entre padres e hijos con el fin de prevenir males mayores. Entre ambas partes se debe pactar aspectos como el consumo, las llamadas, los servicios contratados, tiempo de uso,... Aunque hay un aspecto que parece bastante claro que no debería ser negociable, como es el uso del móvil en horario escolar. En cualquier caso la responsabilidad de éste y otros aspectos debe recaer en los padres. El personal docente se encargará de educar y vigilar, pero lo deseable sería que los padres no  permitiesen llevar dispositivos móviles a la escuela. Para finalizar me gustaría recalcar que a pesar de las campañas de sensibilización, los menores parecen no ser conscientes de que tipos de imágenes y vídeos  de carácter personal se pueden poner en la red y cuales no.

 

Os facilito dos enlaces. El primero es una guía de uso responsable de las tecnologías para menores, y el segundo es un contrato entre padres e hijos elaborado por la policía. Padres y madres, ¡os animo a llevarlo a cabo con vuestros hijos!

 

http://www.de0a18.net/pdf/doc_tecno_uso_responsable_tecnologia.pdf

http://estaticos.elmundo.es/documentos/2015/05/17/contrato_policia.pdf

 

 

Juan Manuel Hoyos Espinosa de los Monteros.-  Psicólogo

Trastornos de la Voz

La voz es un aspecto fundamental del ser humano, que se produce cuando el aire pasa por la laringe y vibran las cuerdas vocales que se encuentran en ella. Los trastornos de la voz pueden producirse por varias causas:

  • Enfermedades
  • Infecciones
  • Graves dolencias como el cáncer que afectan a las cuerdas vocales y producen en la voz trastornos
  • Cuidados incorrectos
  • Malos hábitos como gritar, falta de higiene, hablar elevando el tono de voz…
  • Por productos perjudiciales como el tabaco

 

Uno de los trastornos más comunes entre la población es la disfonía, que es la alteración de la voz dependiendo del tono, timbre o intensidad, impide la fonación correcta, todo lo contrario a la afonía que es la pérdida de la voz. Hay diferentes disfonías según su origen:

  • Disfonía congénita o de nacimiento
  • Disfonía traumatismo
  • Disfonías funcionales

Anomalías congénitas:

Otra de las causas que provocan trastornos en la voz son las anomalías congénitas debido a la anatomía del aparato fonador, como por ejemplo:

  • El labio leporino
  • Paladar hendido

Ambas anomalías son producidas porque el tejido que tiene que formar el paladar y el labio no se une y presentan una herida, es como un pequeño corte en el labio superior que cuya abertura puede llegar incluso hasta la nariz o el paladar. La única solución posible para estos casos es la intervención quirúrgica o la aplicación de prótesis. Este tipo de problemas es más grave en los bebés, ya que si la abertura es muy grande, les puede impedir mamar correctamente o cómodamente y es difícil que emitan los sonidos, en estos casos, la única posibilidad es obtener unos biberones adaptados para que el bebé pueda succionar cómodamente.Los tratamientos que en la mayoría de estos casos se utilizan son:

  • La cirugía
  • La logopedia a través de grandes profesionales como el centro de “Psicología Mirasol”, apto para cualquier tipo de problema relacionado con el habla.

La importancia de la lectura

La adquisición de la lectura es un proceso de aprendizaje muy importante para el futuro de nuestros hijos; es el pilar básico de todo aprendizaje. Por eso debemos  fomentar, desde el hogar, la lectura. Si partimos de la base que una de las técnicas del aprendizaje es el modelado, deberemos de procurar que nuestros hijos, desde pequeños, nos vean leyendo: leyendo un libro, el periódico, una revista, etc. Y aquí me vais a perdonar, soy un poco clasista, y si es formato papel, mejor.   Obviamente, debemos de tener libros en la casa, y si ya tenemos un rincón de la lectura, fabuloso. Los tiempos que corren, la situación y estructura familiar, el ámbito laboral, dificultan a veces el buen abordaje del tema en cuestión. Desde pequeños podemos y debemos fomentar la lectura. ¿Nos hemos olvidado cuando nuestros papás y mamás nos leían un cuento en la cama? Qué estampa más bonita y qué estampa tan añorada. Debemos de recuperarla. A lo mejor no debe ser antes de dormir, podemos hacerlo en otro momento del día, podemos sentarnos a nuestro hijos en nuestro regazo y leerles; así no solo fomentamos la lectura, sino  también nuestros vínculos afectivos.

            Llegan los cuatro y cinco años, se inicia la enseñanza y adquisición de la lectura, me parece bien que se empiece temprano. Pero no olvidemos que existe algo llamado madurez en lectoescritura, y que no a todos les llega en el mismo momento. Aquí  voy a hacer un alto en el camino para hacer una crítica constructiva y en la que muchas familias se verán identificadas: las editoriales, e incluso el profesorado, están dando por hecho  que el alumnado que llega a Educación Primaria lo hace o tiene que hacerlo sabiendo ya leer. Creo que es una equivocación enorme y más teniendo en cuenta que la adquisición de la lectoescritura es un objetivo curricular de finales del 2º curso de Educación Primaria. Dicho esto, habría que prestar una mayor atención a aquellos alumnos que llegados a primaria no tengan adquirida la lectoescritura y fomentar, por tanto,  mejorar a los que ya la tienen. Que nadie se alarme si su hijo entra en primaria y no sabe leer, pues si no se ha detectado una dificultad específica,es probable que aún no le haya llegado el momento y no aceptéis presiones por parte del centro escolar, que refuercen, adapten y tomen medidas; por supuesto, desde casa también.

            Hemos pasado esos años de aprendizaje de la mecánica lectora y ahora nos enfrentamos a otro reto, la comprensión lectora. El alumno tiene una buena velocidad lectora, exactitud, un buen modelo lector, pero no se entera de nada. Yo intervengo en las clases con programas específicos sobre aspectos cognitivos relacionados con el aprendizaje y me llama mucho la atención que los niños se enfrenten a actividades o ejercicios sin leer los enunciados o que no respondan a lo que se les está preguntando.  Hablamos siempre de comunicación escrita, sobre la oral estoy preparando otro artículo. He llegado a la conclusión que estamos ante un problema motivado por falta  de interés, de esfuerzo, de no haber sabido inculcar el amor y la necesidad por la lectura. ¿Quién se lee la letra pequeña? Su desde que el niño es pequeño nos preocupamos de otras cosas, (que si hagan deporte, que aprendan idiomas, algún instrumento musical, que bailen, canten y  un sinfin de actividades), fomentemos y démosle la importancia que tiene a la lectura, desde pequeños en la casa y desde los centros educativos también. ¿De qué sirve saber sumar o restar si no saben leer, simplemente, “suma las siguientes operaciones” o “haz las siguientes cuentas”?

            Así que desde pequeñitos vamos a empezar la casa por los cimientos, dándole importancia al acto lector: que nos vean leer, que vean que estamos leyendo un libro,que haya libros en casa, haciendo visitas a las bibliotecas, leyéndoles un rato, leyendo con ellos, regalando algún libro o un libro muy especial por Reyes o Cumpleaños... o porque sí...esto, y todo aquello que se nos ocurra.

 

 

Juan Carlos Mirasol Garcia.- Psicólogo

 

5 Pasos para establecer un buen hábito de estudio o de hacer deberes:

  1. Establecer un horario y un lugar de estudio fijo. Si no hay horario no se puede establecer un hábito y por lo tanto ya habremos fracasado, y si no hay un sitio en que vuestro hijo/a pueda trabajar tranquilamente tampoco.  El horario tiene que ser definido teniendo en cuenta la cantidad de deberes que lleva y en cuanto tiempo tiene que ser capaz de hacerlo un niño/a de su edad. Para esto os podrá aconsejar su profesor/a.  Por ejemplo: de 4 a 5.30 de la tarde se hacen los deberes, después hay que hacer más cosas (salir a jugar, actividades extraescolares, ducharse, cenar, etc.).
  2. Entrenar a vuestro hijo/a en hacer los deberes solo. Para esto le diremos que  a partir de ahora tendrá que ser así, pero que le ayudaréis siempre que lo necesite. Fraccionarle los deberes en trozos pequeños y fáciles. Por ejemplo: si son 5 sumas decidle que tiene que hacer 3 sumas y que para eso tiene 5 minutos (pensad en una cantidad de tiempo que sea suficiente para que sea capaz de hacerlas solo) y sólo cuando las haya hecho o haya pasado el tiempo te puede llamar. Al principio tendréis que ponérselo fácil, ya que es un entrenamiento, y poco a poco, a medida que va siendo capaz de más pues le vais aumentando la cantidad de ejercicios.
  3. Premiad su esfuerzo. Esto siempre es importante. Sobre todo las primeras veces que logra hacer los ejercicios solo. Se puede premiar con besos, abrazos, frases de ánimo, con minutos para jugar a la consola, con hacer actividades con su padre/madre,…
  4. ¿Y si no consigue hacer deberes solo? Tendremos que volver al paso 2, puede que no le hayamos fraccionado los ejercicios lo suficiente para que los haga solo o que realmente los ejercicios son de mucha dificultad. Recordad siempre, al principio de los entrenamientos deben ser fáciles y muy reforzados.
  5. ¿Y si pasa el horario que hemos destinado a los deberes? No pasa nada, una vez terminado no se pueden hacer más deberes, para todo hay un tiempo. Vuestro hijo/a también tiene un límite físico y atencional. Recordad que esto es un entrenamiento, al principio es posible que no lo consiga pero poco a poco podréis ver cómo irá avanzando. Si no los lleva al cole no montaremos dramas ni tragedias, es una consecuencia más de la que vuestro hijo/a deberá aprender.

 

           CONTACTO

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Tenemos convenio de colaboración con la UCA para la recepción de alumnos del Practicum del Grado de Psicología.

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